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Poemas escritos por:








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Ausencia
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Aunque jamás mi corazón abriga
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miedo al dolor ni se rindió al quebranto,
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hay una herida en mi alma que me obliga
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a humedecer mis párpados en llanto.
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¡Qué débil soy! En vano he procurado
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callar la voz que en mi interior resuena;
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esa voz de las tumbas que ha brotado
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en una noche de recuerdos llena.
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¿Te acuerdas de esa noche? Conmovida
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me mirabas, hablando de ventura,
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y borrabas del libro de mi vida
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con tus besos las hojas de amargura.
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¿Te acuerdas? ¡Cuántas ilusiones bellas
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formaron la luz de nuestro anhelo!
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¡Cuántas frases oyeron las estrellas
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sonar cruzando la extensión del cielo!
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Solos los dos, amándonos ardientes,
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sin más testigos que la blanca luna,
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que alumbraba, bañando nuestras frentes,
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dos existencias palpitando en una.
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Amándonos los dos con la creencia
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de nunca separarnos en el mundo,
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sin esta tempestad en la conciencia
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que torna en llanto nuestro amor profundo.
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De aquella noche que dejó en nuestra alma
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una historia de amor y desvarío,
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parece hoy que la atmósfera de calma
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vuelve a juntar tu corazón y el mío.
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Me acuerdo de las nubes azuladas
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en el brillante cielo suspendidas,
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de tus horas de lentas campanadas,
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de tus promesas dulces y queridas.
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Me acuerdo de tu aliento soberano,
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que abrasaba mis labios con su fuego,
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y de tu mano que estrechó mi mano
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como queriendo contestar a un ruego.
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Y hoy, ausentes, sin vemos, sin que pueda
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oír tu voz ni contemplar tus gracias,
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sin enjugar la lágrima que rueda
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de cada una de todas mis desgracias.
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¡Ay! Ven, que rompa tu pasión los velos
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que hoy nos apartan, y mi angustia cese;
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ven, yo haré de cada astro de los cielos
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un ángel que te cuide y que te bese.
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No consientas que sufra; yo te llamo;
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ven a alumbrar mi lóbrega existencia;
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tú sabes que soy tuyo y que te amo
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como el único Dios de mi conciencia.
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Tú, la amorosa y única testigo
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de mi honda pena y de mi suerte impía,
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ven, porque sufro, ven, y halle contigo
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dulce consuelo en la desgracia mía.
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La flor de nuestro amor guarda en su broche
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un mundo de pasión y bienandanza;
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ven, y encendamos como aquella noche
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un nuevo astro de amor y esperanza.
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